Convención con Uruguay

 

Ambos caminan sin rumbo, ambos seguros.
Ella para a Aduana, él a Río Branco,
ambos lloran, sí,
no ahora,
más tarde.

Cuando él mira hacia atrás no la ve,
ella va por Uruguay / desorientada /
en su camino llora, ella llora y el la entiende,
veo el par de ojos.

Él baja hacia el puerto por Convención,
suelas hundidas en la calle,
siempre fue así, lo veo,
él no lo ve, camina y suda,
con este frío suda sus penas en gotas redondas,
imantadas a un sentimiento que /oculto bajo/
atrae y desgarra el agua,
no se ven,
se alejan llorando,
no ahora, antes,
pero las lágrimas permanecen visibles.

 

por Joao Goncalves